Greta, una joven con un pasado misterioso, llega a un pueblecito rural de el Reino Unido donde le espera un trabajo como niñera de un pequeño de 8 años. Lo peculiar es que ese niño en verdad es un muñeco con el rostro del niño que habitaba en ese hogar y que, por razones que Greta desconoce, no reside en ese lugar.
Y entonces las dudas de Greta crecen aún más cuando le dan una serie de indicaciones que debe hacer con el muñeco, cumpliendo rutinas como despertar, comer, contarle un cuento, entre otros. Cosas que, como era de esperar, Greta no hace porque no le ve el sentido de tratar a un muñeco como un ser vivo hasta que misteriosas cosas pasan a su alrededor, siempre teniendo al muñeco como detonante de esos movimientos, susurros o ruidos extraños en la casa.
