Este libro podría resumirse en una simple historia de chico conoce a chica, se enamoran y viven felices. Pero la verdad es que entre esas páginas encontramos una historia de amor en todos sus sentidos. El amor puro y sincero de Ama, un chico Punk con problemas de conducta pero con un enorme corazón en su pecho y Shiba, la pasión y dominancia en su estado más puro. Lo que empezaba siendo una aventura en las modificaciones para Lui termina siendo un corazón dividido donde el amor y el deseo pelean hasta que uno de los dos vence. ¿Dejará amarse por el hijo de dios o se dejara matar por quien le dio la espalda?
Kazunari Ninomiya es nuevo en la ciudad, no tiene amigos ni tiene conocidos. Pero es algo que le importa más bien poco cuando se topa de frente con Aiba Miwa, la cual considera su alma gemela. Con el afán de acercarse a ella decide apuntarse al equipo de voleibol. Pero las cosas parecen que no le va a ir del todo bien a Ninomiya cuando descubre que Miwa parece tener una relación amorosa con un chico que, sin razón aparente, odia a Ninomiya con todo su ser.
Shun (Aiba Masaki) es un chico centrado en sus estudios, Bon (Jun Matsumoto) amante de la cocina que quiere cumplir su sueño de ser cocinero, Chu (Sho Sakurai) miembro de una banda de gamberros que se mete en líos cada dos por tres, Takuma (Kazunari Ninomiya) un chico muy espabilado que siempre logra conseguir lo que se propone y Haru (Ohno Satoshi) un chico muy tímido y pocas luces. A simple vista estas cinco personas no tienen nada que ver unos con otros, sus personalidades son muy distintas como para tener un nexo de unión. Pero lo tienen y muy grande porque son amigos de toda la vida (a excepción de Takuma).
Lo que a simple vista parece una historia sin sentido donde nos quieren contar la vida de estas cinco personas se vuelve una historia llena de carga emocional y deseos de encontrar su propio camino en el mundo. ¿Lograran cumplir encontrar su sueño?
¿Alguna vez os habéis imaginado cómo era Japón a finales de los años 70? Entonces no hace falta que imaginéis más, porque esta historia nos cuenta la vida de Takumi (Kokubun Taichi), un joven muy perdido en su vida que no tiene más futuro que pasarse el día haciendo el vago y vivir al día. Hasta que todo cambió cuando en su camino se cruzó Tokio (Sho Sakurai), un joven un tanto impertinente, con mucho carácter y que, para rematar la ecuación, dice venir del futuro.
Lo que en un principio parecía un encuentro casual con un tipo un tanto chalado se va convirtiendo en realidades ya que Tokio muestra que es capaz de “predecir el futuro” de Takumi… ¿es clarividente o realmente llega del futuro? ¿Y esa extraña máquina que lleva Tokio todo el día arriba y abajo? Lo que en un principio parece una perfecta historia de ciencia ficción termina siendo un drama donde, sin darnos cuenta, nos enseña el valor de la vida y lo importante que es vivirla con las personas que realmente queremos.
Makino Tsukushi (Inoue Mao), una chica que se codea con los hijos de la elite japonesa. Rodeada de personas llena de lujos a los que choferes les lleva y les recoge del instituto… ¡y ella es una chica pobre! Gracias al duro trabajo de sus padres puede estudiar en el Eitoku Gakuen. Rodeada de lujos, ella aborrece a los niños ricos por eso su único deseo es sobrevivir esos años de instituto de la forma más discreta y tranquila posible.
Pero en ese instituto existe un problema más grande que la superficialidad de todos y eso es el grupo F4, el cual es un grupo de cuatro chicos, los mismos que son hijos de las personas más ricas de Japón. Ellos son los que manejan todo el cotarro y su líder, Domyoji (Matsumoto Jun), es un tipo con muy malas pulgas. Con tan solo enviar una tarjeta roja está dando vía libre a todo el colegio a que hagan bullying a una persona.
Y si, como era de esperar, Makino se cruza en la vida del F4 (o el F4 en la vida de Makino) y lo que era un deseo de pasar desapercibida en ese colegio se convierte en una de las experiencias más duras al recibir el bullying de todo el mundo… pero ya dicen que del amor al odio hay un solo paso.
Mientras que los otros niños de su escuela soñaban con ser policías, bomberos, mecánicos o incluso astronautas, Taiyo (Sho Sakurai) tenía un único sueño: ser profesor… de preescolar. Y a diferencia de los otros niños, Taiyo persiguió su sueño hasta que a los 20 años logró aprobar un examen para poder ser suplente en el jardín de infancia “Nursery School”.
Y lo que prometía ser el primer día de su sueño de Taiyo se convierte en un pequeño infierno al ver que es el único hombre del lugar y que tanto compañeras como madres le excluyen y hablan mal de él por el simple hecho de lo raro que es ver a un hombre trabajar como educador infantil. Esto hace que lejos de tirar la toalla, Taiyo trabaje más duro en demostrar que está igual de capacitado que sus compañeras y, de paso, cumplir su sueño de infancia.
¿Alguna vez habéis pensado a qué dedicariais vuestros últimos meses de vida si os diagnostican una enfermedad terminal? Por desgracia Bussan (Okada Junichi) no tiene por qué pensar en esa pregunta porque él tiene que vivir sus últimos 6 meses de vida por culpa de un cáncer. Pero lejos de desanimarse y auto compadecerse, Bussan se dedica a vivir su día a día como siempre bebiendo cerveza, leyendo mangas y disfrutando del béisbol junto con sus amigos de la infancia. Pero lo que en teoría iban a ser unos últimos meses de vida tranquilo se convierten en una serie de acontecimientos donde Bussan, tras una revelación (o un acto impulsivo gracias a sus pocas luces) propone un gran plan para hacer con sus amigos: cometer crímenes y robar a los ricos para dárselo a los pobres.
Como es evidente Bambi (Sho Sakurai), Master (Sato Ryuta), Ani (Takashi Tsukamoto) y hasta incluso el tímido de Uchi (Yoshinori Okada) no saben cómo decirle que no a ese disparatado plan... pero, ¿de verdad es tan disparatado si se conocen a los habitantes del barrio de estos jóvenes? Lo que empezaba prometiendo ser una serie de drama y llantos, termina siendo una serie que te produce lágrimas, pero de la risa.
¿Sabíais que existe un reino de los monstruos que se conecta con la tierra mediante la puerta de un armario de una casa ubicada en Japón? Kaibutsu Taro (Satoshi Ohno), el príncipe de los monstruos, tampoco lo sabía. Pero, ¿Qué iba a saber el sí su única preocupación es cumplir todos sus caprichos sin importar los habitantes de su reino? Ya harto de su actitud, el rey de los monstruos decidió quitarle todos sus poderes y enviarlo durante una temporada a la tierra para que aprenda lecciones de humildad, generosidad y honestidad. Pero para realizar esa dura tarea, Kaibutsu tendrá la ayuda de sus fieles mayordomos/vigilantes los cuales son un vampiro (Yashima Norito), un hombre lobo (Ueshima Ryuhei) y Frankenstein (Choi Hong Man). Lo que empezaba siendo una lección de moralidad para el futuro gobernador del mundo de los monstruos se va de madre cuando el pobre aprende la lección… pero siempre al revés.







