La vida es constante evolución. No importa cuánto te niegas a cambiar o a crecer, la esencia del ser humano es estar en constante movimiento. Todo ello porque la vida es un largo aprendizaje que siempre, en su mayor o menor medida, nos deja unas huellas tan evidentes que luego siempre terminamos utilizando estos conocimientos en algún momento de nuestra vida… ¿Y si estos aprendizajes se obtuvieran en cofres? Esa es la idea principal que nos dan con Evoland, un ambicioso proyecto que empezó como un juego free-to-play en la página web de sus desarrolladores y terminó siendo una gran revolución con dos juegos tras sus espaldas.
